Con inflables, espectáculos y actividades adaptadas, familias enteras vivieron una tarde donde las diferencias quedaron afuera y el juego fue el único idioma que importó.

El sábado 22 de agosto, de 15.00 a 18.00, el Predio de la Virgen fue escenario de una jornada gratuita pensada para que niños y niñas con y sin discapacidad disfrutaran juntos de juegos, espectáculos y actividades adaptadas.
Con el objetivo de generar espacios donde la discapacidad no fuera una barrera y donde las diferencias pudieran ser aceptadas y valoradas desde la infancia, se realizó una nueva edición del Día de las Infancias Inclusivas. La propuesta buscó que, desde pequeños, niños y niñas aprendieran a compartir, jugar y convivir con otras personas, entendiendo que las diferencias forman parte de la sociedad.
Hubo actividades pensadas para que niños y niñas con y sin discapacidad pudieran participar juntos y disfrutar de una tarde de juegos, espectáculos y propuestas recreativas.

Una tarde para compartir
Durante la jornada hubo actividades adaptadas guiadas por profesores de educación física, propuestas recreativas y diferentes espacios para que los chicos pudieran aprender y compartir mediante el entretenimiento. La idea fue que el juego funcionara como punto de encuentro y como una oportunidad para compartir con otros, sin que las diferencias fueran un impedimento.
También hubo inflables, un show de magia, un titiritero una zanquista y distintas propuestas para acompañar una tarde pensada especialmente para las infancias, aunque disfrutada por toda la familia. A esto se sumaron momentos de música, coordinados por miembros de la carrera de Licenciatura en Musicoterapia de la Universidad Juan Agustín Maza, además de diversión y sorpresas.

Una celebración para todos
La propuesta buscó generar un espacio de encuentro y, al mismo tiempo, transmitir desde el juego y la experiencia que todos los niños y niñas tienen derecho a participar, divertirse y sentirse parte.
“Para nosotros, el Día de las Infancias Inclusivas es una forma concreta de mostrarle a la comunidad que la inclusión se construye desde los primeros años de vida. Cuando niños y niñas con y sin discapacidad juegan juntos, sin prejuicios ni distancias, los dos están aprendiendo algo que ninguna charla ni ningún discurso puede enseñar de la misma manera. Por eso creemos tanto en este tipo de encuentros“, expresó Pablo Salinas, director de Vinculat.
Matías Rodríguez, vicepresidente de la Fundación, resaltó: “Celebrar el Día de las Infancias Inclusivas fue celebrar la posibilidad de encontrarnos, convivir y disfrutar sin barreras. Queríamos que cada niño y cada niña pudiera jugar, expresarse y compartir con libertad, mientras las familias disfrutaban de una tarde en comunidad. Porque la inclusión comienza cuando construimos espacios donde todas las infancias se sienten bienvenidas y protagonistas”.
Por su parte, Darío Miranda, director de Consultorios de Vinculat dijo: “Celebramos la cantidad de familias que se acercaron al Predio de la Virgen, es un importante indicio de que la sociedad tiene apertura a la inclusión y va perdiendo los prejuicios”.
En tanto, Sebastián Quiroz, director médico de la institución señaló: “Estos espacios son fundamentales para generar conciencia. La inclusión no debe ser entendida como algo excepcional, sino como parte de la vida cotidiana. Que las familias puedan compartir, jugar y disfrutar juntas nos permite seguir construyendo una comunidad más empática y respetuosa de las diferencias”.
El Día de las Infancias Inclusivas fue organizado por la Municipalidad de Guaymallén, Vinculat y Marea Azul, con el auspicio y acompañamiento de Fundación Grupo América, Bomberos de Guaymallén, el Mayorista Oscar David, Payamédicos, Neurovida, la Universidad Maza y BS Movilidad.
